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jueves, 5 de mayo de 2011

Caminante

La mayoría de las veces avanza rápidamente por las calles, con seguridad, como quienes saben hacia donde van y esperan llegar pronto. Pero él no va a ninguna parte y camina ergido y con la mirada fija para disimularlo, pero su aire de nómade es evidente, su mochila al hombro y sus ropas y cabellos descuidados dan el aire de los que no tienen un lugar, el de los inconformes, infelices y rebeldes.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Es hacia la Izquierda

-¿Dónde queda el centro?- preguntó Isabel.
- Eso depende hacia el centro de qué quieres llegar- contestó Gabriel.
-Pensé que era obvio que me refería al centro de la Tierra- replicó Camila.
-No todo lo que es obvio para ti, lo es para mi. Yo prefiero hablar de política- dijo Bruno

-La política me aburre, pero haré un esfuerzo para que hablemos de  ello, ¿Qué te parece el clima?-
-Demasiado frío, no podía sacarme más ropa para soportar el calor, creí que me daría hipotermia-
-No es para tanto, lo peor es que el dolar sigue bajando, no sé que será de las Iglesias si sigue así, quizás ganen más adeptos que le recen a San Lucas.
- Seguramente, los buenos volverán al poder- dijo Bruno
-Eso depende de qué consideras por "bueno", para mi sería bueno que no hubiera alguien al frente- replicó Camila
-¿Dónde queda el centro? preguntó Gabriel
-el mío es hacia la izquierda- contestó Isabel.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Relato de un viaje a Valpo en cien palabras (donde no cuenta el título)


Asientos sorteados. Lo primero: sentarme hacia el pasillo.
Paisajes vistos una y otra vez, camino recorrido mil veces. Sin embargo, aire de algo nuevo en el ambiente. Quizás la compañía, quizás el estar expectante.
Lugares visitados que a pesar de la cercanía nunca antes había conocido. Conversaciones inesperadas, recovecos descubiertos, en cada esquina una melancólica postal, la sensación de que el mar siempre sigue igual y que la gente de esa ciudad es mítica y eterna.
... Volver, a la realidad, a las luces, los ruídos y el aire que parece acabarse de la capital, y la simple esperanza de volver.

martes, 12 de enero de 2010

Ilusionarse no es suficiente

Eran cómplices en muchos sentidos y no lo notaban, pensaban que era natural esa mágia con las que sus palabras se entrelazaban y podían servir de inspiracíón para cualquier novela romántica. Hablaban el uno por el otro sabiendo cuál sería la respuesta que desearía decir y ni siquiera se daban cuenta. Parecía que todo a su alrededor cambiaba cuando estaban juntos, la atmósfera se volvía diferente y sólo parecían estar ellos dos, las horas no parecían importar ni transcurrir hasta que salían a la realidad.
Pero continuaban asi, ambos sabían que podía pasar algo más, que esa mágia podía llegar a sus vida en plentitud, pero no se arriesgaban, no querían perderlo todo si no funcionase. Y siguieron así por un tiempo, hasta que ambos, sin poder aguantar más esta paradoja de sentir pero no sentir realmente y de estar enamorados de utopías, decidieron alejarse y lo perdieron todo, incluso la oportunidad de ganar.
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A veces es mejor arriesgarse y perder, que perder la oportunidad de arriesgarse... y ganar.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Más adelante


T emerosa bajaba la mirada, miraba el cielo de oscuridad avanzante. Buscaba infantilmente que la respuesta llegara hacia su ventana, en un avioncito de papel quizás. Algo que le diera sentido a los momentos venideros, una destello que la guiara para no tener que decidir por sí misma.
Le aterraba que las resoluciones que ahora debía tomar fueran incorrectas, y que por ello todo se viniera abajo más adelante. Un pequeño si o no podía cambiarlo todo. ¿Qué pasaría si no fuese lo correcto? pensaba, mientras seguía mirando a través de su ventana con los brazos apoyados en ella y su cabeza sobre éstos la cordillera en el horizonte.
Pasmada se empezó a dar cuenta que el momento de tomar las decisiones importantes no era sólo ese instante, o desde ahí en adelante, sino que siempre había estado tomando resoluciones que podían ser determinantes en su vida, por más pequeñas que fuesen, pero sólo ahora era conciente de ello. Podía hacerse un futuro bonito como también podía fracasar en ello, pero debía ser valiente e intentar que fuese lo mejor posible. Al final, es su vida la que se jugaba.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Sentidos Estimulados

Después de haber entregado un par de monedas al músico que se ubicaba a la salida de la estación, subí hacia la calle mientras mis sentidos se quedaban junto a la dulce y melancólica melodía que desde el violín surgía. Al término de las escaleras el viento invernal golpeó mi rostro y reubicó mis sentidos al camino que deseaba terminar de recorrer, pero inevitablemente una parte de mi se quedaba con esa música, había logrado reanimarme.

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Segundo microcuento enviado a concurso "santiago en 100 palabras", insisto en compartirlos.

lunes, 26 de octubre de 2009

Perspectiva


Podía ver la inmensidad de la ciudad desde el balcón de mi departamento y la cordillera imponente completaba el cuadro. Sentada en el suelo miraba a los alrededores y una vez más me sentía indefensa ante la enormidad de lo que me rodeaba, una vez más desorientada y una vez más maravillada de poder sentir, de poder responder ante los estímulos que el medio me entregaba, ya que después de todo, era lo único humano que me quedaba.

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Microcuento realizado para el concurso "Santiago en 100 palabras", no vale la pena desperdicarlo si lo hice para compartirlo.

lunes, 16 de marzo de 2009

Sueños



Era un día de lluvia, de esos que repentinamente llegan fuera de estación. La casa estaba prácticamente desocupada y sólo la niña de oscuros cabellos y ojos llorosos acordes con el clima, se encontraba allí, cerca de la ventana de su habitación. Esta pequeña solía pasar horas mirando por la ventana y disfrutaba de ensoñaciones en las que salía a volar como las mariposas hacia donde la esperaban las demás, sus sueños generalmente consistían en la metamorfosis que le permitiría tener las tan ansiadas alas para volar y brillar de verdad como lo que realmente era, una mariposita atrapada en un cuerpo de niña; y esta ocasión no era la excepción, soñaba con ello.
Como todos los días luego de despertar de sus fantasías se enfrentó a la realidad y se decepcionó de su suerte. Sin embargo, se dio cuenta que siempre podía volver a soñar y ahí todo lo que ella quisiera era posible, además, esto era lo único que nadie le podría prohibir hacer, después de todo, ella decidía cuál era su realidad y también era la única que podía definir quien realmente era.